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El uso repetido de alcohol produce tolerancia, es decir que cada vez se puede ingerir más cantidad para llegar a la situación de borrachera, o pérdida del control. Esto es lo mas frecuente, pero también se dan casos contrarios y se produce la tolerancia negativa cuando una pequeña cantidad de etanol es suficiente para quedar completamente ebrios.
Como decíamos, el consumo de esta sustancia está ligado a fiestas familiares, situaciones de ocio y cotidianos. Muchas veces es la excusa para que un grupo de amigos se reunan, o se formalice un negocio. Casi podríamos decir que en nuestro país no beber es un comportamiento extraño y que cualquier acto social lleva asociado algún tipo de consumo.
Exixte también un porcentaje elevado de mujeres que consumen alcohol en privado, en sus casas y a solas. La facilidad para obtenerlo sin el enjuiciamiento social y la posibilidad de tomarlo en horas mas privadas, hacen que sea una de las causas (junto a "las pastillas" en general) de la adicción de numerosas mujeres de edad madura.
Las manifestaciones más importantes son los cambios conductuales desadaptativos como la desinhibición de impulsos sexuales o agresividad, labilidad emocional, deterioro de la capacidad de juicio y de la actividad social o laboral, lenguaje farfullante, descoordinación, marcha inestable, rubor facial, cambio del estado de ánimo, irritabilidad, locuacidad y disminución de la capacidad de atención. La conducta habitual del sujeto puede acentuarse o alterarse. A veces se asocia una amnesia u olvido de los acontecimientos durante la intoxicación.
En el seno de la familia se produce desestructuración,de crisis y/o malos tratos y laboralmente se incrementa el absentismo, baja del rendimiento y aumento de accidentes.
Como es un depresor del sistema nervioso central, bloquea el funcionamiento responsable de las inhibiciones. Este es el motivo de que muchas personas y jóvenes en general comiencen su consumo. La persona se siente eufórica, alegre, con una falsa seguridad de sí mismo que puede conducir, en ocasiones, a la adopción de conductas temerarias.
Pero también afecta a los centros superiores del cerebro o, lo que es igual, a los sentimientos, reflexión, memoria, atención y control social. Cuando se ingiere altas dosis, produce falta de coordinación, lentitud en los reflejos, vértigo e incluso visión doble y pérdida del equilibrio. La irritabilidad, el insomnio, los delirios de celos o de persecución y las depresiones son algunas de las manifestaciones que suelen sufrir los consumidores crónicos de esta droga.
Orgánicamente, el alcohol provoca degeneración y atrofia cerebral, anemia y disminución de las defensas, alteraciones cardiacas (miocarditis), hepatitis o cirrosis, gastritis, úlceras, trastornos en la absorción de vitaminas, hidratos y grasas que provocan cuadros carenciales. El consumo habitual por parte de la mujer embarazada puede dar lugar al llamado síndrome alcohólico-fetal caracterizado por malformaciones, bajo cociente intelectual, etc
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